A la caza de una hipoteca inversa
Las entidades financieras han tenido que adaptar sus productos al mercado, como en todo negocio. Según la moda que se impone entre los clientes, los bancos y las cajas de ahorros modelan su cartera crediticia para ofrecer a los ciudadanos aquellos activos que andan buscando. Uno de los préstamos que más importancia está ganando en los últimos tiempos es la hipoteca a la inversa. Y así lo confirman los datos.
La consultora Optima Mayores publicó esta semana un informe en el que recalcó como este tipo de créditos registró en 2009 un incremento del 8%, en comparación con el año precedente. Dicho incremento se debe a que durante el pasado ejercicio se oficializaron 2.700 hipotecas a la inversa, frente a las 2.500 que se abrieron en 2008. Además, el importe medio de las operaciones del año pasado ascendió hasta los 350.000 euros.
El estudio de la entidad también incluyó un perfil de los clientes interesados en la contratación de estos activos: la edad media de los firmantes oscila entre los 75 y 76 años; y el sexo predominante es mujer.
Pero la expansión de las hipotecas a la inversa aún es muy limitada. “Esperamos que el 2010 sea el año del despegue definitivo del producto; porque deseamos que no se demore más la promulgación del Reglamento que determine las condiciones, forma y requisitos con que ha de prestarse el asesoramiento independiente que regula, entre otras cuestiones, estos créditos”, señaló Ángel Rodríguez-Carreño de Cominges, consejero delegado de Optima Mayores.
Por zonas geográficas, las grandes capitales concentran a la mayor parte de los interesados en contratar este tipo de hipotecas. De hecho, en Madrid se acumula el 51% de los clientes dispuestos a adquirir uno de estos activos. Una situación que responde básicamente a que sólo veinte entidades financieras incluyen estos créditos en su cartera hipotecaria; y, además, la mayoría de ellas no respaldan en muchos casos su concesión.

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