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Ventajas y desventajas de la economía sumergida 2ª parte

Dentro de mis labores diarias está el análisis de información que publican distintas webs especializadas entre las que destaco el sitio Pymes y Autónomos por la calidad y seriedad de sus contenidos.

Me encuentro con un interesante post firmado por Remo, en el que a partir de una información publicada y firmada por mi persona en este sitio, relativo a las ventajas y desventajas de la economía sumergida considera que se está tratando con absoluta liviandad la problemática del colectivo de los autónomos y expone en términos reales la situación de este amplio colectivo de personas.

Agradezco el interés, las aclaraciones y las críticas, tan sanas y necesarias para generar debate y cuestionamiento, porque de eso se trata, especialmente en este momento en el que el tejido empresarial, las fuentes de trabajo y todo el modelo económico se desmorona a marchas forzadas.

Simplemente aclarar estimados lectores, que en ningún caso pretendí, ni jamás lo haré, transmitir ni dar a entender que el status de trabajador autónomo es de lo mejor que hay en España ni sugerir que temas como la fiscalidad, pensiones y sanidad están a la altura de las necesidades y que por el hecho de cotizar como autónomo tienes la vida resuelta. Si esa es la interpretación que se ha dado a mis palabras, mis sentidas disculpas.

Es más, ni siquiera hablaba de los trabajadores autónomos como colectivo, el que, junto a las PYMES, están entre los colectivos más indefensos y desprotegidos ante la actual situación de crisis que vivimos.

Hablaba de las personas, que ni siquiera son autónomos, personas que con seguridad solían tener un puesto de trabajo estable o incluso autónomos que debido a las facturas incobrables y el retraso de las administraciones para pagar por productos y/o servicios y que quedan fuera del sistema también por no percibir ingresos ni financiación por parte de los bancos para seguir ejerciendo su actividad con normalidad.

Me permito hacer un símil con los duros tiempos de la posguerra, en una España empobrecida y rota, rodeada de una Europa envuelta en un conflicto bélico de proporciones. Lamentablemente la historia se repite, esta vez con el final de un sistema económico, que primero estuvo basado en una de las grandes paradojas, como tantas tiene España a lo largo de su historia, me explico:

Franco, sin entrar en consideraciones ideológicas, instauró un modelo de economía centralizada, con un estado fuerte y protector. Sin ser un experto me atrevo a definirlo como un esquema de economía centralizada con bastantes puntos comunes con los antiguos sistemas comunistas que cayeron junto con el muro de Berlín.

Luego después de los cambios políticos y el advenimiento de la democracia dio pasa una lenta mutación, sin grandes cambios estructurales, pero que impulsada por los enormes recursos entregados por la Unión Europea en conceptos de fondos de cohesión y otras partidas. Y en los últimos 15 años en un crecimiento basado en la privatización de empresas públicas, especulación del suelo, construcción y una banca que no midió riesgos…

Y de pronto estalla la crisis en todas partes, se habla de la mayor crisis económica de los últimos 80 años con las consecuencias que todos conocemos y, en España la crisis es aún peor y se desmorona el castillo de naipes que se había levantado en base a un crecimiento que en vez de apuntar a mejorar modelos productivos, de negocios y tecnológicos se limita a la cultura del pelotazo; es decir coge lo que puedas y vámonos.

Y es en esta debacle donde al día de hoy tenemos casi 5 millones de personas sin empleo y sin muchas perspectivas de tener uno, por lo menos en el concepto antiguo del sistema, ya sabéis: 14 pagas, vacaciones, etc, etc, etc, todo esto resabio del antiguo sistema de la España antigua y que funcionó… hasta la crisis

Y además de los parados tenemos a los autónomos y a los pequeños empresarios, ambos colectivos que han visto como muchos de su miembros técnicamente dejan de serlo, por lo mismo, falta de financiación, impago de facturas, cortes en la continuidad de sus aportes a la Seguridad Social, carga tributaria, etc.

Al hablar de las ventajas de la economía sumergida me refería a esos varios millones de personas, que lo siguen siendo aunque no coticen, no tengan trabajo y que en este momento, cada mañana de sus vidas enfrentan un día negro por delante. Y aquí es donde viene el símil con la posguerra. El estraperlo. Actividad denostada, ilegal y mal vista, pero que sirvió a miles de familias para tener algo que echarse a la boca cuando no había trabajo y todo el tejido productivo estaba destruido.

Eventualmente algunas de estas personas a partir de su propia capacidad de emprendimiento pudieron legalizar sus actividades, cuenta la leyenda que incluso algunos crearon bancos, Y a partir de allí se labraron un nuevo comienzo en una época en que todo el tejido estaba destruido.

Y al generar ingresos pudieron optar a ingresar al sistema, para poder tener como cualquier persona unos derechos mínimos, hablamos pues de sanidad, pensiones y otros “derechos” que tienen –por lo menos en teoría- al dejar la economía sumergida que siempre serán más positivos en términos de cobertura a las personas y de alimentación del sistema en cuanto a recursos.

Aunque mucho me temo que estamos en puertas de una profunda modificación del sistema de protección en España, para pasar del sistema colectivo de pensiones y prestaciones a un modelo individual en que cada uno tendrá pensión y prestaciones en base a sus aportes y capitalización individuales, que es lo que ha funcionado en el mundo, salvo en los países nórdicos y otros cuya visión cosmogónica y valórica dista mucho de tener entre sus referentes al Lazarillo de Tormes.

La economía sumergida en este minuto de crisis puede ser la tabla de salvación para muchas personas y sus familias para poder seguir adelante, cuando todo está roto. Es mejor hacer tortillas de patatas para venderlas por los bares que esperar a una solución que nunca les darán, esa es la ventaja de la economía sumergida al día de hoy, y si, a través de estas experiencias las personas, ojala muchas, encuentran un sentido emprendedor que antes no tenían y generan una nueva actividad propia que les permita ganarse honestamente la vida…

¿No es mejor en algún momento ser oficialmente autónomo para poder volver al sistema formal y poder acceder a Seguridad Social, financiamiento y otros “artículos de lujo” al día de hoy?

Y por supuesto concuerdo 100% con Remo, autor del artículo “Imágenes distorsionadas de los autónomos” en que no es ninguna maravilla ser autónomo en España y eso es algo que también debería cambiar así como está cambiando todo hacia un modelo en que el emprendimiento y el autoempleo determinarán quienes siguen quienes se quedan y para sobrevivir si es necesario una temporada en la economía sumergida, ajo, agua y resina que ya vendrán tiempos mejores.

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