La morosidad imparable
La morosidad avanza. Los vaticinios del tsunami de morosidad que llegará en septiembre e incertidumbre y destrucción laboral que se apoderan de la sociedad, son un caldo de cultivo perfecto para los impagos.
La morosidad se convierte por méritos propios en la pandemia más brutal del siglo XXI atacando principalmente a los países cuyo sistema productivo es ineficaz o, como en el caso de España, cuando es inexistente.
Uno de cada 10 hogares está en situación de morosidad, el Banco de España indicó que la situación comienza a adoptar tintes de crisis social imparable.
En términos de porcentaje el ratio de morosidad se ha triplicado con respecto al año pasado y alcanza los 30.000 millones de euros.
La vivienda es, sin duda alguna, la más damnificada por la morosidad y, a pesar de ser la última obligación de pago incumplida por parte de los hogares, los datos indican que cada vez son más las familias que, a pesar de haber sido tradicionalmente solventes, no pueden seguir pagando su hipoteca.
Cuanto más desempleo más morosidad, la relación entre estas variables parece obvia pero los datos son aún peores, en el escenario de incertidumbre actual en términos laborales, las familias que continúan haciendo frente a sus obligaciones de pago están destinando más del 100% de su renta disponible al pago de sus créditos y préstamos.
El Banco Central Europeo, sus inyecciones de liquidez y sus rebajas en el precio del dinero no han conseguido que los créditos y la financiación se reactiven y las entidades son cada vez más restrictivas, cuando de concesión de financiación se trata.
Sin crédito, sin empleo y con estos índices de morosidad, España no saldrá de la crisis.

Escriba un comentario