Suscribirme al blog

El desastre del mercado laboral

Con el diálogo social roto y sin saber muy bien qué hacer para contentar a todos los actores que intervienen en el mercado laboral, el presidente del gobierno ha optado por facilitar el empleo a tiempo parcial.

El presidente ha informado que no flexibilizará el despido ni optará por modificar el “estado del bienestar

¿Estado del bienestar?

Resulta altamente sorprendente en un momento como el actual, con una crisis interna como la que vive España, propiciada por la especulación , el abuso de poder y la protección ofrecida a los grandes actores de las finanzas del país, escuchar al gobierno decir que no adoptará medidas que supongan un retroceso en los derechos adquiridos.

Cuando se desata una crisis mundial como la que se vive  internamente se puede observar como todos y cada uno de los sectores que participan en el correcto funcionamiento de la economía española van cayendo producto de la destrucción y el colapso, resulta complicado entender este tipo de declaraciones. Hagamos un repaso.

Tenemos un tejido empresarial colapsado con cierres que se cuentan por cientos de miles y que agoniza en medio de la morosidad de las Administraciones Públicas que con total impunidad utilizan la “artimaña” del no reconocimiento de las deudas para que no conste como morosidad y la falta de acceso al crédito por parte de un sistema financiero que a pesar de contar con protección, ayudas e inyecciones de liquidez a costa del dinero público, no concede créditos.

Tenemos unas hipotecas firmadas en los años de bonanza, al margen de la normativa vigente y con ausencia total del control del riesgo que, hoy, suponen una carga para los “propietarios” , propietarios de deudas que pagarán sus hijos y que han supuesto la pérdida de otro de los derechos fundamentales; una vivienda.

Tenemos un sistema de protección social que agoniza producto del desempleo, del éxodo de inmigrantes y nacionales motivados por la crisis y del porcentaje de población no activa, que se incrementa día a día mientras se reduce la población en edad de trabajar y cotizar.

Tenemos un sistema fiscal que al no tener recursos para minimizar el déficit público en el que ha incurrido el estado por prestar ayudas a los responsables de las crisis, establece normas cuya constitucionalidad está en entredicho y que causan un perjuicio directo para los ciudadanos, vulnerando conceptos de mínimos inembargables, privacidad de las cuentas bancarias y necesidad de contar con autorización judicial para embargar.

Tenemos uno de los sistemas de producción menos eficientes y sustentables del mundo, no hay consumo, ni demanda, y producción.

Ante este escenario, el estado del bienestar, suena como un recuerdo de un pasado que se fue para no volver y que en términos de futuro es, sin duda, una utopía.

Resulta altamente sorprendente también, leer las declaraciones del presidente del gobierno acerca de que España debe ser innovador, creativo y emprendedor, máxime si tenemos en cuenta que las reformas fiscales adoptadas hasta ahora atacan directamente a la inversión en proyectos de desarrollo, investigación e innovación.

Unas declaraciones sorprendentes de la mano de un gobierno que, hasta la fecha, las únicas medidas que ha adoptado en términos fiscales han ido en detrimento del poder adquisitivo de las familias.

Escriba un comentario