VPO, Morosidad, Euribor, IBEX35: Variables de una semana que termina
En esta semana que acaba se ha concretado la línea de financiación del ICO con el aval del gobierno del 50% de los préstamos formalizados para la adquisición de viviendas en régimen de vivienda protegida.
Hemos asistido también, al acuerdo entre el gobierno de Aragón y el ministerio de obras públicas para destinar fondos que avalen la concesión de hipotecas sobre viviendas de acceso libre.
Asistimos al boom de la nueva tecnología en el mercado bancario, cambio total de modelo de negocio en el que el crédito sin control da paso a la captación y fidelización de los clientes a través de las nominas y pensiones.
El Euribor volvió a sorprendernos con rebajas históricas acercándose cada vez más al valor en el que se encuentra el precio del dinero y sin que esos datos sirvan para que efectivamente, las familias hipotecadas respiren un poco, ahogadas por cláusulas suelo y productos disfrazados de costosa cancelación.
El Consejo General del poder judicial y el Banco de España siguen alertando sobre el incremento de la morosidad tras el verano y, los datos del mes de mayo de créditos impagados se sitúan en valores de 1996.
Más de un 100% se han incrementado los expedientes de embargos en España en el último año y atendiendo a las previsiones, existen 350 juzgados que ya están colapsados y requerirán dotaciones extraordinarias para atender la horda de ejecuciones hipotecarias y expedientes de despido que están por venir.
El IBEX35 amparado en los bancos, las tecnológicas y las nuevas tendencias de energía y electricidad nos hablan de la recuperación de las economías del mundo y hacia donde se dirige el nuevo modelo económico mientras en España aún no podemos pensar en nada que no sea la morosidad, el desempleo y la reforma laboral
Reforma laboral, que tuvo que ser intervenida por el gobierno ante el estrepitoso fracaso del diálogo social y que por medio de la práctica de “una de cal y otra de arena” concede la rebaja de 2 puntos a las cotizaciones para los empresarios, una prestación adicional por un año de 420 euros para desempleados sin prestación y la negativa al abaratamiento del despido.
Y las PYMES en su cruzada particular contra la morosidad no reconocida de las administraciones públicas y la falta de financiación, luchando por un poco de aire mientras ven como caen los cierres y ceses de actividad de pymes y autónomos sin que nadie parezca dimensionar lo grave de la situación.
La semana termina con la amarga sensación de haber avanzado poco en términos de crisis, con la seguridad de que los augurios de los expertos se materializarán a la vuelta del verano y con la esperanza de que llegue el día en el que se pueda volver a hablar de crecimiento empleo, producción, competitividad y protección de la sociedad.

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