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Desempleo, morosidad y hambre: ¿Somos demasiados?

Todos los medios de comunicación comienzan a destacar lo complicado que va a resultar terminar con el desempleo y los efectos colaterales que desencadenará.

La morosidad se ha triplicado en el primer trimestre del año con respecto a los tres primeros meses del pasado año y las previsiones apuntan a incrementos mucho mayores tras la época estival.

Los análisis van dejando atrás la idea de que la morosidad se resolverá con la reforma laboral y comienzan a hacer hincapié en los efectos que esta falta de empleo, esta morosidad, esta productividad bajo mínimos y esta agonía que vive el país, pueden desencadenar.

Demasiadas personas para los recursos existentes, parece rezar el cartel que da la bienvenida a España.

Es una realidad a la debemos dar la cara porque es la base de todo el problema. En el debe de nuestro balance hay demasiadas partidas con dificil solución:

Demasiadas familias, demasiadas PYMES, demasiados trabajadores, demasiados desempleados, demasiadas viviendas sin vender, demasiado largas las filas del INEM, demasiadas deudas, demasiado gasto público, demasiados Bancos y, por supuesto, demasiadas Cajas de Ahorros con demasiados intereses políticos y económicos.

Demasiadas Comunidades Autónomas con deudas propias, demasiados estatutos de autonomía, demasiados ayuntamientos morosos.

Eso mirando al debe de nuestro balance, si miramos al haber las cosas no están mucho mejor.

No hay recursos para orientar el tejido empresarial a una producción eficiente.
La sociedad española es muy reticente a los cambios y la adaptación.
Muchas de las personas en situación de desempleo “no saben hacer otra cosa”. No hay formación, ni dinero para ello.

No hay más fondos públicos para invertir en nuevas tecnologías, nuevos modelos productivos, energías renovables, mundo orgánico, y en definitiva todas las directrices por las que debe caminar la economía española si quiere ser innovadora, eficiente y productiva.

Viendo la crisis del 92, otro momento histórico en el que se disparó la morosidad y la evolución de la misma,  es más que probable que las predicciones de D. Santiago Niño Becerra sean una realidad y tengamos crisis, destrucción, desempleo, morosidad y …hambre, para una década más.

Una década en la que tendremos la oportunidad de sentar las bases para una nueva convivencia que es de esperar por el bien del país, que sea distinta y se base en valores que hoy, parecen haber desaparecido.

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