Carteras de morosos: Un negocio poco rentable
La morosidad, lo cierto es que no se habla de otra cosa. Todos los medios informativos se hacen eco de unos datos que ponen los pelos de punta, la incertidumbre sobre lo que sucederá cuando termine el verano y cómo será el final de este año 2009 que pasará a los anales de la historia como el año de la crisis más global y brutal que azotó España, mantiene en el punto de mira al sistema financiero y el mercado laboral.
La imposibilidad de recuperar los créditos concedidos es una situación con la que los bancos se han acostumbrado a trabajar.
La compra de las carteras de morosos, actividad muy cotizada en los años en los que la morosidad era una excepción, ha dejado de ser competitiva para las entidades que no obtienen beneficios por venderlas.
Uno de los mayores contrasentidos de esta crisis; el aumento de la morosidad devalúa en más de un 20% el precio de las carteras de morosos.
Si atendemos a los datos publicados por Reintegra, empresa de gestión de cobro participado por Santander Consumer, First Bank y Cesce, las carteras de morosos tienen hoy un valor nominal de 2.700 millones de euros cuando el ejercicio anterior valían 3.200 millones de euros.
Demasiada oferta que hace inviable el equilibrio entre oferta y demanda y que obliga a una reducción en el precio para que la cartera resulte atractiva.
La llegada de la crisis ha llevado a los compradores a no poder recuperar las carteras lo que hace que las previsiones de éxito y ganancia por este negocio hayan caído en picado.
Reintegra indica que las carteras de créditos al consumo tiene un 5% del valor nominal de la deuda, hace un año se pagaba más de un 10%. En hipotecas pasa lo mismo de un 80% se ha pasado a un 35% con estas cifras a los bancos no les interesa vender ya que el margen de ganancia no compensa la venta.
Y es que la morosidad hipotecaria no está totalmente provisionada por lo que lo que obtenga con la venta será decisivo a la hora de recuperar el crédito.

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