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Reestructuración de la economía

Ahora que todo se ha destruido y que no queda “tajada” de donde enriquecerse, todos están de acuerdo “hay que reestructurar”, “fusionar bancos” y “cerrar oficinas”.

Pero no se trata de eso, se trata de cambiar la personalidad y formas de actuar de una sociedad, una sociedad que ha perdido el sentido de “sociedad”.

El cambio, la modificación del sistema financiero no pasa por fusionarse, despedir personas y emitir preferentes para obtener liquidez que permita continuar con el sistema- caduco y obsoleto- de exprimir a los ciudadanos y pequeños empresarios.

La reestructuración no pasa por resolver el problema de crisis brutal que atraviesa el país, la morosidad creciente y la tasa de desempleo en constante crecimiento, la reestructuración a la que se refieren pasa porque la sociedad no se de cuenta de una realidad tangible a día de hoy: LOS BANCOS NO TIENEN DINERO, no hay liquidez, ni solvencia ni rentabilidad.

No se tiene ni la menor idea de cómo atajar el problema salvo que sea recurriendo al socorrido instrumento de “reducir costes” y eso se realiza únicamente cerrando el grifo del crédito, emitiendo acciones preferentes y cruzando los dedos para que la apuesta salga bien, cerrando oficinas, despidiendo gente y fusionando entidades.

Así es como pretenden reestructurar. Pero la realidad de las necesidades del país es otra muy distinta que comienza en las arcas fiscales y termina en las economías domésticas.

La realidad es que hay que garantizar no que la gente compre más casas, pida más créditos y adquiera más vehículos, sino hay que garantizar que el estado y sus actores van a instrumentar las herramientas necesarias para ASEGURARel estado de bienestar, que los impuestos sirvan para tener servicios y los derechos fundamentales de las personas; vivienda y trabajo.

Si no cambiamos el modelo productivo y no establecemos leyes que pasen por asegurar estas dos variables jamás saldremos de esta crisis, pero de donde si que saldremos es de Europa y es que España… digamos lo que digamos, nunca ha sido una unidad .

La “belle epoque” que nos pusieron delante de nuestras narices es una ilusión y España no sabe mirar hacia los países que, hace mucho tiempo sentaron las bases de un estado de bienestar.

Reestructuremos el sistema financiero, reestructuremos el Pacto de Toledo y el sistema laboral, sigamos incrementando el déficit público para tapar los agujeros de los ayuntamientos, comunidades autónomas y estatutos de autonomía pero… al final todo saltará por los aires.

En España hay que trabajar, sentar las bases de un sistema financiero que base la obtención de sus beneficios en la producción de los trabajadores de todos los sectores. Y estos, los trabajadores deben aprender a vivir en base a una máxima importante; “hay que gastar sólo una parte de lo que se tiene”.

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