Familias endeudadas… ¿A quien le importa?
La crisis y la situación en la que se encuentran las familias españolas va de mal en peor, los datos anuncian que cada vez son más las familias que no tienen cubiertas ni tan siquiera sus necesidades más básicas.
El problema del endeudamiento y la pobreza ha dejado de ser exclusivo del colectivo inmigrante, que está volviendo a su país de origen, y se ha centrado en las familias españolas que, en su ignorancia se creyeron que el estado les arropaba y, ahora, la situación se fue de las manos.
El Congreso de los Diputados ayer instó al gobierno a establecer herramientas en coordinación con las comunidades autónomas para frenar el sobreendeudamiento de las familias.
Las medidas contemplan aprovisionar a los ayuntamientos de recursos financieros para responder a las solicitudes de ayuda por necesidad.
Es sorprendente que siempre pretendan “vender” al estado como salvador para que al final todo quede en nada y es que, ¿cómo vamos a creernos que el estado va a dotar a los ayuntamientos de fondos para ayudar a las familias? Si el déficit del estado es superior a los 6.500 millones de euros.
“Asesoramiento y recursos para estas familias” insólita también esta medida, lo que necesitan las familias es una paralización en sus deudas y un puesto de trabajo.
Se pide apoyo a los bancos, ¿apoyo? Los bancos son los responsables de esta situación de la destrucción del tejido laboral y de la morosidad actual y se debieran tomar medidas drásticas que obligara a las entidades a asumir en firme las pérdidas que la especulación ha causado, debiera prohibirse que una persona perdiera su vivienda habitual y debieran establecerse medidas para que los bancos no puedan extender sus tentáculos a todos los bienes que pueda poseer una persona si con el embargo no es suficiente.
Algunas veces se tiene la percepción de que los gobiernos viven en su limbo particular y observan desde “sus castillos” a los “pobres” a los que no consideran importantes, salvo en tiempo de elecciones y por los que no se van a tomar medidas que sirvan para salir de la crisis.
La salida de la crisis económica pasa por conseguir una vida “digna” para las familias que con su trabajo generen consumo y ahorro y potencien la producción de bienes y servicios eficientes, pongan en marcha el sistema financiero a través de sus nóminas y del cumplimiento de sus obligaciones de pago, ni más ni menos.

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