Consumo en Madrid: Mínimos históricos
La crisis económica está llevando a variables como el consumo y la producción a sus mínimos históricos. Durante el primer trimestre del año el 48,4% de las familias madrileñas han reducido gastos.
En lo que va de año la confianza de los consumidores ha establecido un nuevo suelo con una caída de más de 23 puntos.
Ante el aumento del desempleo, el Banco de España prevé contracción entre la oferta y demanda del crédito.
Casi la mitad de los madrileños recortó sus gastos entre enero y abril. El 17% de las familias presentan complicaciones para hacer frente a sus gastos y más de un 26% ha decidido ahorrar ante las pocas perspectivas de salir de la crisis.
Así, en términos de valoración de la situación económica del país las expectativas de los madrileños siguen empeorando, siendo la reflexión más constante el hecho de en qué condiciones saldrá España de la crisis y con qué capacidad para afrontar el nuevo escenario económico.
El 38% está preocupado por la situación laboral de alguno de los miembros de la familia y, el 37,9 por ciento, por la falta de perspectivas sobre el futuro de la economía.
Ante esta situación, todos los hábitos de consumo de las familias madrileñas se han visto modificados. Un porcentaje cercano al 50% ha decidido reducir sus gastos.
Además, un 25 % de los madrileños aplazará inversiones importantes, tales como la compra de un nuevo automóvil o los viajes, el 24,63% de las familias ha decidido aplazar los viajes este verano.
Cerca del 43% ha modificado sus hábitos alimenticios y el mismo porcentaje no realiza actividades lúdicas fuera de casa lo que tiene efectos colaterales importantes en una sociedad basada en el sector servicios.
En lo relativo al crédito y los instrumentos financieros, el recorte del consumo afecta a todos los niveles:
Un 8,8% Retrasa los pagos
Un 8% amplia los plazos de amortización
Un 10% ha cancelado sus créditos
Un 20% ha suspendido las compras a plazos
Un 8,5% Acude a empresas de reunificación
Estos datos reflejan que un número no menor de familias españolas es consciente que la situación del país aún no ha tocado fondo y que la clave de la supervivencia de la economía familiar está en el ahorro.
La desconfianza y la falta de medidas consistentes y elaboradas a largo plazo no han hecho más que incrementar la incertidumbre de las familias que toman este tipo de medidas “por si acaso”.

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