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Aplazamiento hipotecario: ¿La solución?

De todos conocidas son las medidas del gobierno sobre retrasar durante dos años el pago del 50% de la cuota de la hipoteca siempre que se cumplan unos determinados requisitos; situación de desempleo o autónomo con cargas familiares, haber presentado quiebra o cierre del negocio o acreditar disminución de ingresos.

En mitad de la polémica por la decisión de permitir a los bancos cobrar por la depreciación del suelo garantías adicionales a los titulares de préstamos hipotecarios, analizamos esta decisión que, si bien parece positiva, no es oro todo lo que reluce.

El coste de aplazar ese 50% de la hipoteca durante dos años puede ser enorme si el “beneficiado” con esa especie de subvención no ha mejorado en ese tiempo su posición financiera, el cliente deberá abonar todos los intereses correspondientes a ese aplazamiento mas el importe aplazado, lo que puede ser una cantidad desorbitada dependiendo de las cuotas de la hipoteca.

Pasado los dos años, si el hipotecado continúa con los mismos problemas económicos podrá aplazarlo hasta un máximo de 10 años.

Para hacernos una idea, un aplazamiento de 12.000 euros en 10 años supondría un coste adicional, caso de no poderlo devolver inmediatamente, de más de 3.200 euros.

Hay que tener siempre presente que si nos acogemos a esa posibilidad, después de dos años, nuestra deuda será mayor y puede que nos veamos más asfixiados.

La recomendación es que si realmente no podemos seguir pagando la hipoteca, optemos por una de estas tres soluciones:

1.- Hablar con nuestro banco o caja para fijar un plan de pagos que incluya una reducción de cuota adecuada a nuestra situación actual.

2.- Acudir, si es que tenemos más deudas a una empresa reunificadora donde, a pesar de pagar más intereses finales y durante más tiempo, la cuota resultante será considerablemente menor que la que tenemos.

3.- Subrogar nuestra hipoteca a una entidad con mejores condiciones que nos permita tener menos gastos añadidos y una cuota más baja.

Y, si la solución a nuestros problemas económicos no se vislumbra en el corto plazo y depende exclusivamente del estancamiento económico y la crisis en la que se encuentra el país, debemos aprovecha ese tiempo para pensar en poner a la venta nuestra propiedad y liquidar nuestras deudas.

Ya vendrán tiempos mejores

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