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Crece la preocupación por la morosidad

Hace unos días leí en un periódico de distribución gratuita que las empresas buscan ahora candidatos que “trabajen por dos pero que cobren por uno”. Eso hace que a veces me pregunte por quienes no se ven con el puesto de trabajo en la lista de los prescindibles o que aún no han entrado en la lista de los temidos recortes de gastos de su empresa.

Sin embargo, hay quienes sí se han visto envueltos en la rueda de la crisis y ante la pérdida de un puesto de empleo han cedido a la tentación de pedir préstamos para reunificar sus deudas, ampliando el tiempo de vida de los mismos para reducir la cuota. Qué fácil se abría antes el grifo con dar una palmada y sin embargo los bancos empiezan a cerrarlo ante la preocupación que supone la posible morosidad derivada de la pérdida de algún trabajo.

Los datos de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) muestran que las deudas han aumentado un 120,24% en el último año. En el pasado mes las deudas se situaban en más de 2.312 millones de euros, frente a los 1.923 millones de euros del mes anterior. Con estos datos, ya no quedan dudas de que aparte de los naturales problemas que surgen para conceder una hipoteca, los bancos y las entidades de crédito llevan unos cuantos meses empezando seriamente a tener en cuenta el riesgo laboral de sus clientes y miran un poco de reojo a quienes tienen contratos temporales.

Por eso a veces me pregunto acerca de la situación laboral y la suerte de quienes conservan su empleo. Porque de ser así, pienso que con este factor y un poco de sentido común se puede presumir de tener más que opciones para seguir pagando todos los préstamos en orden. Sin duda esa es una suerte de la que no todos pueden disponer en estos tiempos de crisis.

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