La refinanciación de deudas puede reducir la morosidad

No sé si todo será efecto de los tiempos que vivimos, pero lo que está claro es que las soluciones a la crisis se han tornado el plato del día veas la televisión, escuches la radio, leas el periódico o navegues por Internet.

En una de estas me encontraba yo hace unas horas cuando leí una noticia que hablaba de la importancia de fomentar la reunificación y refinanciación de deudas para evitar y reducir las cifras de morosidad. La noticia, que emanaba de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, venía a propósito del dato hecho público hace unas semanas que situaba la morosidad en 4,7 millones en operaciones impagadas en septiembre, el triple que hace un año.

En  plena tarea de reflotación de los bancos, es lógico que las entidades dedicadas a la refinanciación quieran también ser destinatarias de las ayudas estatales para evitar la quiebra de las entidades bancarias.

En esta línea, el estímulo de la reunificación de deudas, por un lado, ayudaría a las familias a unificar todas sus deudas en una cuota mensual más llevadera que les permita disponer de más dinero cada mes. Por otro lado, esta disposición de más dinero, incrementaría la liquidez del sistema financiero e impulsaría el consumo.

Ahora bien, ¿qué debe hacer el Estado para poder fomentar la reunificación de deudas? Pues precisamente aquí está el quiz de la cuestión. Lo que la Agencia Negociadora de Productos Bancarios propone es que, entre otras medidas, el Estado subvencione los costes derivados de la reunificación de deudas, o incluso otorgue créditos ICO que permita reducir el tipo de interés y plazo de las hipotecas.

Según la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, esta medida podría reducir hasta en 0,5 y 0,75 puntos la morosidad. Es por ello que incluso va a hacer llegaral Parlamento de la Nación un paquete de medidas de apoyo a la refinanciación.

Sinceramente, la medida propuesta puede ser efectiva, incluso en cierto modo, se fija más en los ciudadanos que en los bancos. Digo en cierta medida, porque las empresas de reunificación de pagos también se llevan lo suyo, teniendo en cuenta lo que supone para una familia el refinanciar sus deudas: Sí, reducen la cuota mensual, sin embargo, amplían el plazo y pagan más intereses.

En resumidas cuentas, que sí, podría ser una medida efectiva, sin embargo, no creo que muchas familias estén dispuestos a incrementar en el tiempo el plazo de los pagos de su hipoteca. Del mismo modo, se establecería un agravio comparativo entre los ciudadanos que no tienen hipoteca y que también están viviendo la crisis.

En esta situación y antes de tomar medidas de las que podamos arrepentirnos en un futuro, hay que estudiar con detenimiento las consecuencias de las decisiones. Está claro que refinanciar las deudas es una buena opción para reducir la morosidad, pero esto tampoco debe llevar a lanzarnos la reunificación sin ton ni son.

Igualmente, la refinanciación no hay que tomarla como una botella de oxígeno mientras seguimos nuestro camino del derroche.

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