¿Buenos tiempos para las gestoras de cobros?

La crisis inmobiliaria, la subida de lo precios, la morosidad… En estos momentos en que parece que a todo el mundo le va mal, hay un sector que se frota las manos: el de las gestoras de cobros.

Ya vimos hace unos días que muchas empresas están “vendiendo” su cartera de morosos a empresas de recobro, sin embargo, ahora parece que el fenómeno se está extendiendo a aquellos que quieren cobrar la deuda aún cuando aún no ha vencido el pago, para asegurarlo.

Tanto es así que en los últimos meses y ante el incremento del trabajo, algunas empresas de cobros de morosos se han visto obligadas a ampliar la plantilla. Aunque se trate de algo estacional, no se puede olvidar que estas empresas se llevan un importante porcentaje de las deudas -en algunos casos millonarias- que cobran. Esto ha dado lugar al surgimiento de numeras empresas dedicadas al cobro de impagados.

Sin embargo, no hay que olvidar que, en casos de crisis económica, la morosidad se convierte en un fénómeno cíclico: si uno no cobra, no podrá pagar lo que debe. Llegados a este punto, ¿qué escapatoria puede quedarles a aquellos morosos que, a su vez, son víctimas de otros morosos y son acosados por las empresas de cobros?

Recientemente leí en el diario digital El Confidencial la existencia del defensor del moroso. Es curiosa esta figura, pues intenta evitar los abusos, ridiculización y agresión física que, a su juicio, llevan a cabo las empresas de cobros.

De tal palo, tal astilla. Formados en empresas de cobros de impagados, los abogados de El defensor del Moroso se llevan en torno al 6% de la deuda cobrada, acuerdan con el acreedor el pago y la cuantía de la deuda, la reducción de la misma e incluso negocian la salida de su “defendido” de las listas de morosos: RAI o ASNEF.

No sé qué opinarán ustedes, pero tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe.  El pretendido “defensor” de las causas perdidas también se lleva su dinerito, por lo tanto, no encuentro mucho sentido a este intrincado mundo de intermediarios en el que los únicos que pierden son siemprelos mismos:  los afectados.

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